Ganas

Tenía ganas de cambiar de aires, tenía ganas de dejar de ser yo, de convertirme en alguien que no era, alguien que no pensara antes de hablar y mucho menos que no pensara antes de actuar.
La vida me había dado una segunda oportunidad y tenía ganas de aprovecharla.
Tenía ganas...
Tenía ganas de ponerte olor, ganas de ponerte gestos, actitud y miradas...
Tenía ganas de pasar a la acción, de dejar de imaginar para actuar, de comerte a besos y conocer tu sabor, en definitiva, te tenía ganas.
Pero las ganas dieron paso a la frustración y con ella a la rabia, porque otra vez volví a ser yo, a pensar antes de hablar, a quedarme quieta en vez de actuar, a volver a la condena de quedarme con las ganas.
Y me morí de ganas, como nunca, como siempre, porque yo, rara vez, gano.

Comentarios

Entradas populares