miércoles, julio 06, 2016

Radicalmente feminista

Para este verano he escogido llevar una bolsa obsequiada en las Jornadas Radicalmente Feministas, que se celebraron hace un mes en Barcelona.

Algunos me miran y acto seguido repasan mi cuerpo mientras sonríen, como si pensasen que al no cumplir con las normas corporales heterosexistas, estuviese justificado ser feminista. Otros y otras, tuercen el gesto. 

He estado escuchando, como de costumbre, la radio de camino al trabajo y hablaban de una Youtuber/Influencer famosa catalana. Más bien hablaba una chica, mientras las voces masculinas del programa desconocían quién era la susodicha, hasta que han debido poner uno de sus vídeos y la han visto. Entonces han soltado: "ah, pues está buena." No había más que hablar, poco importaba que hacía, a partir de ese momento, como estaba buena, ya les interesaba el tema.

Luego, al llegar al curro, el comercial me contaba que había una dependienta nueva en una tienda y que el dueño le había dicho que él siempre contrata a la tía con las tetas más grandes, luego ha mirado mi bolso y me ha dicho que no hace falta ser Radical, que los radicalismos son malos.

- Tienes razón - le he dicho -, pero créeme es necesario ser radicalmente feminista, porque el mundo es radicalmente machista.

2 comentarios:

Nosu dijo...

Pues probaré a llevar yo también la bolsa, a ver qué pasa...

Juli Gan dijo...

Es que te conviertes en radical cuando les sacas lo feo de lo que dicen o piensan o cuando les demuestras que, realmente, las opiniones de una mujer importan de muy poco. Si está buena, aún se guarda silencio, por si cae la posibilidad, pero si está lejos de sus cánones de follabilidad, entonces, ni escucharla. Con ignorarla y hablar mientras dice no se qué la fea esta, todo zanjado.

¿Y cuánto dices que se gastan en políticas de igualdad mal invertidas?