jueves, julio 10, 2014

Tormentas de verano

No estoy en este mundo.
Mi cuerpo sigue, pero mi mente ha decidido hivernar para guardar el luto por la muerte de la ilusión.

¡Qué manía! ¡Mi maldita manía de perseguir finales felices!

Un verano que no llega y que aún así invita a terrazas chill out, a tomar mojitos y a perder la ropa.
Una tormenta de verano que te sorprende destilando alcohol, sin la mente clara y la piel en llamas.
Llueve, llueve mucho y tú bajo la lluvia, una lluvia que te moja y que no sirve para apagar tu deseo, pero sí para mezclar la humedad exterior con tu humedad interior.
Llueve, llueve mucho y tú bajo la lluvia y esos ojos verdes clavados en ti preguntando por qué estás enfadada y tú la miras y solo ves su cara y su cuerpo empapado mientras piensas lo bonito que sería soltar todo lo que sientes ahí, en ese justo momento, bajo una lluvia torrencial que, sin embargo, no impide que os hayáis quedado clavadas a la intemperie entre la gente que corre a buscar cobijo.

Sabes que la sensatez debería haber acudido al rescate, pero lo hace demasiado tarde, porque lo has hecho, lo has soltado y ya no oyes nada, excepto el latido de tu corazón en las sienes y la lluvia contra el suelo.
No hay respuesta, tu mirada se agua y te reflejas en la suya de forma patética.

Un grito a lo lejos, la realidad: "¿Vais a entrar o no?"
Mecanicamente entrais en el local. Tu cara está empapada, pero no sabes si lloras o no. Todo está mezclado: las lágrimas con la lluvia, el alcohol con la sangre, el deseo con la rabia, la tristeza con la culpa...

Sabes que no la has perdido porque no puedes perder lo que nunca la tuviste y, sin embargo, lloras por dentro. Lloras amargamente por la muerte de la ilusión de haber tenido algo con ella.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Precioso el texto aunq no tan precioso lo que hace que lo escribas, aún así, reconozco que la última frase me ha llegado, me has robado las palabras, o mejor dicho, le has puesto palabras a lo que siento ahora mismo, ahora mismo por no decir lo que arrastro desde hace meses. Me doy ánimos a mí y te los doy a tí :) el verano está por llegar, seguro.
Nono.