jueves, octubre 17, 2013

Es mi opinión

Que la gente suele hablar sin saber de qué habla es algo muy común en este país. Y si no que se lo pregunten a la vicepresidenta del (des)gobierno de este país con sus datos sobre los defraudadores al paro. Luego, si se trata de pedir disculpas o admitir que te has equivocado, también nos va mucho más lo de "pues tú también" o "tú más". Muy maduro y adulto todo.

La idiosincrasia de este país también se caracteriza por dar opiniones, nos las pidan o no, sobre cualquier tema que nos apetezca, nos hayan dado vela en el entierro o no.

Esta semana han comenzado las obras para desmontar un cartel en la azotea de mi edificio que llevaba ahí desde que se construyó el mismo, porque básicamente, la entidad que lo puso ahí fue la que financió su construcción.



Lo curioso es que se ha convertido en tema de debate opinable en la ciudad: que si es un símbolo, que si en realidad es un símbolo de la decadencia del sistema, que si era el punto de referencia de la ciudad, que por qué no se convierte en monumento, que deberían utilizar la infraestructura para anunciar otra cosa... En fin, una serie de opiniones y "aquí lo que debería hacerse es..." tan típico del país donde vivimos que me hace reflexionar sobre la facilidad y gratuidad de nuestras opiniones. Sobretodo cuando se desconoce la información.

Porque la verdad es que los vecinos llevamos una década pleiteando para que quiten el dichoso cartel, porque ha provocado daños a la estructura del edificio, grietas, goteras a los vecinos de la última planta, cefaleas crónicas por las vibraciones cuando estaba encendido por las noches, etc. Entonces, cuando lo explicas, la gente suelta lo de "pues bien que habréis cobrado una pasta por tener eso ahí". Pues tampoco. Porque como los que construyeron el edificio fueron los de la antigua Caixa Laietana (ahora Bankia) se reservaron los derechos sobre la azotea y un departamento a perpetuidad, así que, legalmente es suyo y no podemos hacer nada. Tras mucho dar por culo y teniendo en cuenta la mala fama de la entidad por todo el tema de las preferentes, han preferido ahora retirarlo, pero la comunidad no ha recibo ninguna compensación.
Por eso, me hace gracia que estén saliendo ahora voces a favor de la conservación de los signos de identidad de la ciudad y blablabla.

Miren ustedes, si quieren, les pido a los de la grúa que lleven el cartel a la azotea de su casa y me cuentan qué les parece.

3 comentarios:

jordim dijo...

Estoy tan harto de oír hablar de los signos de identidad de las ciudades y los países... ¿Y las personas?

Muñekita Cat dijo...

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Emilia

Hormiga dijo...

Menudos símbolos absurdos a los que se les coge cariño.