miércoles, julio 25, 2012

Las Reglas del Juego

Se me desintegran las corazas cuando se pone enferma, y febril, me abraza y se acurruca en mi pecho. Es entonces cuando deja que la cuide sin peros, sin condicionales, sin dudas. Es entonces cuando puedo soltar el freno de emergencia que siempre llevo activo y la quiero sin temores.

Es sumamente absurdo que, por su obsesión de independencia y su no querer necesitarme, yo acabe "deseando" que se encuentre mal para que me deje quererla. Porque además no es cierto que yo quiera que me necesite, eso me agobiaría, yo sólo quiero que me quiera... y me lo demuestre, claro, que querer en la intimidad, como Aznar con el catalán, hace que no me lo crea.

Y todos los días me levanto con fuerzas renovadas y me digo: Hoy voy a ser fuerte. Voy a acabar con esto, a cambiar las reglas del juego. Estoy enfadada.

Es entonces cuando a lo lejos oigo una risa, que empieza como un murmullo y se convierte en carcajada. Es mi otro yo que, mientras ríe, canta: vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras.




*Basado en hechos reales, del presente, del pasado, del futuro, personales o de cualquiera. ¿Que no?

3 comentarios:

Nosu dijo...

Ay tía, ya nos miente bastante la gente como para ir mintiéndonos a nosotras mismas

iTxaro dijo...

en según qué temas, el cambiar las reglas del juego hace que al final hagas alguna que otra trampa

Saltinbanqui dijo...

A veces funciona, no?