lunes, diciembre 27, 2010

Asco de Navidad

El 25 de desembre fum, fum, fum...

Fumut en catalán significa jodido y a punto estuvo de ser un día muy jodido.
Suerte que los finales felices, a veces, existen y todo quedó en un tremendo susto.

Y es que la Navidad cada año me gusta menos.
Principalmente, porque cada año empiezan a notarse los huecos de los que ya no están, los primos, cada uno ya con su propia familia, se dividen las fiestas y no siempre coincidimos y además, el hecho de no poderla pasar con la persona a la que quiero, pues como que me desanima más todavía.

Este año, como cada año, lo celebramos en casa de mis yayos, aunque ellos ya no estén.
Entre idas y venidas, en la mesa quedaban mi padre, mi tío y mi primo, acabando con las existencias de whisky.

- Este es el whisky que le gustaba a mi padre - decía mi tío que lleva 2 años consumiéndose con el cáncer de intestino que padece su mujer -. ¡Brindemos por él!

Sus hermanas, es decir, mi madre y mi tía, intentaban esconder las lágrimas. ¡Menuda mierda acordarse de los que ya no están!

En estas estamos que me doy cuenta de quién falta:

- ¿Y la perra? - digo.

La buscamos por todo la casa y la perra no estaba. Y entonces fue cuando estalló el drama de verdad.

En algún momento en el que alguno de mis primos se fue, la perra debió salir y ¡NO NOS DIMOS CUENTA!

Todos los que allí quedábamos comenzamos a buscar a la perra por el barrio... Todos menos mi padre, que ebrio como nunca, se derrumbó y se volvió loco. Insultó a mi madre, a nosotras, a Dios y a todo el que se le ponía delante, mientras no paraba de llorar.

Más de 2 horas dando vueltas por el barrio, que está rodeado de montañas, estuvimos todos. Gritando su nombre, preguntando a la gente, rezando (sí, yo rezaba) porque apareciera para evitar la autodestrucción de la familia (o cambian las cosas o el matrimonio de mis padres finaliza cuando la perra muera), pidiendo que, al menos, la hubiese encontrado una buena gente que nos la devolviera. ¡Claro, tiene el teléfono de casa en la chapa!

- Hay que volver a casa, seguro que nos han llamado quien la haya recogido - dije con más convicción de la que en realidad sentía.

Volvimos a casa entre reproches y lágrimas y sí, habían llamado 15 veces. La habían encontrado.

La recuperamos y todo volvió a la normalidad, aunque cada uno con sus secuelas: mi hermana transtornada por la actitud de mi padre, mi padre con una resaca enorme, mi madre, que resultó que se había caído por unas escaleras mientras buscaba a la perra, con un pie escayolado y yo... yo todavía estoy esperando a sacar todos los nervios que me comí intentando, no sé por qué, mantener la compostura.

Quizás todo esto suene exagerado, pero supongo que sólo las personas que tienen animales de compañía entienden lo horrible que es una situación como la que vivimos.

Por suerte, este no será el último recuerdo que tendré de mi perra:

10 comentarios:

Justa Osadía dijo...

Acordarse de los que no están no es una mierda, es algo inevitable. Si ha habido alguien importante, deja huella y un hueco irremplazable por nada ni nadie, y en estas fechas ñoñas, por mucho que te acuerdes cada día, surge su recuerdo más que nunca.
Lo mejor, es tener la mente ocupada y no parar de hacer cosas.

Lo de tu perra me parece angustioso. Yo también perdí un gato una vez y por fortuna lo encontramos. Me alegro de ese final feliz para ella y vosotros. La verdad, es que si no tienes animales y los quieres, cuidas y mimas, jamás se entiende esa postura que tú describes.
Yo creo que un animal de compañía es como un hijo, porque si lo tienes debes cuidarlo al máximo y si no, pues no los tengas, ¿no?

B-sos!!

P.D: Espero que vuelva pronto tu media naranja y te anime el resto de fiestas ;-)

Eva dijo...

Todos nos morimos y no somos en nada distintos a los que se fueron primero. No me parece nada horrible recordar a los que ya no están.. al revés, me parece más horrible comportarse como nunca existieron.

El cariño de las personas queda en el recuerdo y me parece lo justo tenerlo presente.

Abernathy dijo...

Pues fíjate tú, que a mí lo único que me gusta de la navidad es eso, recordar entre toda la familia a los que ya no estan. Bueno, eso y el turrón de crema catalana.

Tienes razón con eso de que quién no tenga animales no puede entender la angustia por la que se pasa, pero por suerte lo de vuestra perra ha quedado en un susto...

PD: sales guapíiiiiiiisima en la foto!!!!

MG dijo...

Yo no tengo animales pero al leerte se me hace un nudo en la garganta e imagino lo que debe significar para ti y para todos. Un abrazo fuerte.

Nefer dijo...

Joer, pues yo te entiendo se me pierde Turi y me da algo, en serio!, a pesar de todo: Felices fiestas, binomio

evita dijo...

Yo no tengo animales pero me imagino que es un agobio perderlo, porque a mí me pasa ya sólo con perder las llaves, así que no quiero ni pensar.

Las navidades es lo que tienen. Hay que pasar por ahí, es una ocasión para juntarte con los que están, y una vez al año no hace daño, no?

Besito Jei, y ahora qué se dice? Pues feliz año nuevo!

Anónimo dijo...

Vaya, tuviste una noche movidita, en días como estos las ausencias se hacen todavía mas presentes pero creo que, muchas veces, me parte más el corazón notar esa ausencia en las personas que quiero y siguen conmigo. Inevitable.
A mi se me pierde mi bicha y me da un mal, estoy contigo, vaya momento, por si no había bastante no? de todas maneras me alegro de que la encontrarais y me quedo con la idea de poner el teléfono en su placa, no habia pensado en ello je, aunq lleve el chip, te ahorras tiempo de angustia :)
Espero que mejoren tus días.
N.

Nosu dijo...

q guapas!! te entiendo perfectamente.
Y yo también paso más de la navidad... por suerte este año mi abuela no se echó a llorar por el yayo

iTxaro dijo...

hostiaaaaa vaya navidad

menos mal que al final salió bien la cosa... como para no olvidarla (menos mal que con el tiempo de estas anecdotas te ries)

achuchones

Saltinbanqui dijo...

yo no se q haria si mi gato se perdiese. No lo quiero ni pensar.
pffff.