viernes, mayo 07, 2010

LSL (Capítulo 5): El amor ciega


Hormonas estaba explicándole a Marta la táctica que se le había ocurrido para conseguir acercarse a Barbie-Killer, cuando se acercó la portera a Fibi.

- Perdona, es que tu amiga Leia está en la puerta en un estado un poco lamentable.

Inmediatamente todas salieron a la calle y vieron a Leia con una botella de plástico con un líquido rosa y apoyada en un coche.

- ¡Leia, por favor, ni que tuvieses 16 años! - exclamó Fibi.
- Sí tía, joder - comenzó a reír Martirio -. ¿A qué niños les has robado el botellón?
- No lo he robado - dijo Leia arrastrando las letras -. Me han invitado.
- ¿Fibi? - de repente una voz tras de ellas que hizo que se giraran.
- ¡Ahí va! Mira, ya estamos todas - dijo Fibi -. ¿Qué tal Olga?
- ¿Olga? - musitó Leia.

Leia se incorporó ligeramente, le dio la botella a Hormonas y ante la atónita mirada del resto, se amorró a los labios de Olga que apenas opuso resistencia.

- Pero ¿esto qué es? - gritó un hombre tras Olga que las separó de inmediato -. ¡Que te parto la cara, eh!
- Alfredo, Alfredo - intervino Olga -. Tranquilo, eh. Que puedo manejar esta situación yo sola.
- ¿Este es Alfredo? - preguntó Leia casi sin vocalizar -. ¿Este es tu novio? Me esperaba un tío bueno.
- A que te parto la cara de verdad, imbécil - le dijo encarándose y empujando a Leia.
- Che che che, tranquilo, eh - dijo Fibi -. ¿No ves que no está bien? Anda, nosotras nos la llevamos y aquí no ha pasado nada, eh. Venga Olga, ya hablamos si eso.

Fibi, acompañada por Fina, se dirigieron hacia el lavabo para refrescar a Leia que apenas se tenía en pie, dejando a Marta, Martirio y Hormonas en la pista y un tanto preocupadas, aunque por otro tema.

- Mierda, he perdido a Barbie-Killer - exclamó Marta -. ¿La veis?
- No - dijo Hormonas.
- Pero no puede estar muy lejos - apostilló Martirio -. Sus amigos siguen ahí.

Mientras, Fibi y Fina remojaban el cuello de Leia en el lavabo.

- Madre mía, tía. No puedes seguir así, eh - decía Fibi buscando el asentimiento de Fina.
- Dios... creo que voy a vomitar - dijo Leia.

Y rápidamente la metieron en uno de los lavabos vacíos aguantándola entre las dos para que no se cayera.

- Joder, qué asco - dijo Fina.
- Shhhh - le musitó Fibi -. Calla un momento.

Ambas se quedaron en silencio y Fibi intentó prestar atención a las voces que salían del lavabo contiguo, pero entre las arcadas de Leia y el volumen de la música casi no distinguía bien las voces.

- Yo nunca te prometí nada. Nunca te dije que la iba a dejar. Venga no te pongas así. Sabes que eres especial para mí, que me encanta esta historia que tenemos y que si las circunstancias fueran otras, estaríamos juntas, pero ahora no puedo dejar a Letizia.

(En el lavabo contiguo)

- ¿Esa no es Renée? - susurró Fina.
- Sí - contestó entre susurros Fibi -. Lo que no sé es con quién habla.
- Me muerooooo - exclamó Leia.
- Shhhhh - chistaron al unísono Fina y Fibi.

- Es mejor que dejemos esto. Y si tú no puedes prometerme nada, no esperes que yo siga aquí mucho tiempo.

Fina y Fibi oyeron que se abría la puerta del lavabo de al lado y trataron de ver quién era la interlocutora de Renée, pero acto seguido vieron como Renée salía tras de ella.

- Barbie-Killer ¡espera!

Fibi y Fina se miraron.

- Madre de Dios, menuda movida - exclamó Fina -. No me habías dicho que la vida en Madrid era tan interesante.
- ¿Qué me he perdido? - dijo Leia tratando de incorporarse.
- Nada hija - dijo Fibi -. Anda vamos para casa que esto es demasiado para mí.

Salieron del lavabo y fueron al encuentro de Hormonas, Marta y Martirio.

- ¿Y Renée? - preguntó Fibi.
- Dándose el lote con Letizia - contestó Martirio señalando hacia la cabina.
- ¿Y Marta? - preguntó Fina.
- Directa hacia Barbie-Killer para poner en práctica mi táctica Cegadora - contestó radiante Hormonas.
- ¿¿¿¡¡¡Qué!!!??? - exclamaron Fina y Fibi.

Pensaron en ir a disuadirla, pero Marta ya estaba frente a una Barbie-Killer furiosa por el espectáculo de la cabina.

- Hola - le dijo Marta.
- Hola - dijo mirando todavía hacia la cabina.
- ¿Sabías que el amor ciega?
- ¿Eh? - dijo despreocupada y un tanto hastiada y reparando finalmente en Marta.
- Que el amor ciega.

Y tal y como mencionaba esa última palabra, Marta le enfocó con la luz-linterna de su llavero sobre los ojos, con la mala suerte de que no tenía pilas.

- Joder, esto no va - exclamó Marta.

Barbie-Killer comenzó a reirse.

- Tienes razón - le dijo a Marta -. El amor ciega y se hacen muchas tonterías.

Y sin mediar más palabra, comenzó a besarla.

7 comentarios:

Norma dijo...

Dónde está Renée, dónde está Isabel, quién tiene las llaves del cuarto de Raqueeel??

Hormonas dijo...

jajajajaja!!!

Pinda dijo...

durante un rato no dejaba hacer comentarios, xD

por cierto tía, pronto voy a necesitar que nos hagas un croquis, pq estoy a puntito de perderme xDDDD

y olé por Marta!!

crazy_chords dijo...

¡Me encantas las lerdotécnicas de ligue!

Un beso

P.D. El baile para cuando quieras, pero no lleves zapatos blancos xD

Nosu dijo...

Marta, prepárate a sufrir!

Desde luego la táctica cegadora.... xDDDDDDDDDDDD

Yo tengo un llavero de esos que es una vaca, y además de encendérsele los leds de la nariz, hace Mu. Con eso, no beso no, me lleva a la cama directa xD

Nefer dijo...

Eres la caña binomio!, te llamo, vale?
Besos

Abernathy dijo...

me apunto en la agenda lo del láser