¿Y si pierdo el miedo?

Hoy alguien que no quiere que hable de ella me ha hecho una petición.
De hecho me ha retado y yo, que soy fácil de retar ("¿a que no te atreves?" y esas cosas) {te suena bruji? ;-)} , he aceptado picada en mi orgullo.

Pues nada, tú ya sabes quién, aquí tienes tu texto de más de 30 líneas.

Subió, por fin, a su autobús, todavía nerviosa y en estado de shock.
Escondía sus ojos detrás de unas gafas de sol. Unas gafas de sol que desentonaban claramente con el gris día que hacía, pero que le servían para esconder sus lágrimas.
Cada día saludaba a “su” conductor y a Jordi, un niño con síndrome de Down que hacía la misma ruta todos los días y que siempre saludaba a todas las personas que subían al autobús como si fuese él el conductor.
Estaba claro que Jordi quería ser conductor de autobús y en cierto sentido creía que ya lo era. Hasta tal punto que incluso llevaba una camisa muy parecida a la del conductor.
Todo el mundo que hacía esa ruta a esas horas conocía a Jordi y le saludaban y le daban el billete para que fuese él quien lo “picara”.
Hoy, sin embargo, se dirigió directa a un asiento después de “picar” ella misma el billete sin saludar a nadie.
No tenía ganas de hablar. Ya había hablado bastante.
Había salido precipitadamente de la que, hasta hacía apenas media hora, había sido su casa los últimos 2 años. Ni siquiera había recogido sus cosas, ya se encargaría más delante de ir a buscarlas.
Ahora necesitaba poner tierra de por medio.
Necesitaba recuperarse a ella misma, intentar volver a ser la persona que algún día había sido.
Por fin, había hablado claro y había afrontado la situación.
Su relación ya no daba para más y estaba claro que una de las dos tenía que tomar la decisión.
Lo extraño, lo realmente impactante, es que había sido ella.
Ella que siempre había sido la sumisa, la que se dejaba arrastrar.
Fue ella quien llamó a las cosas por su nombre, ella quien le reprochó sus celos cuando hacía más de dos meses que no la tocaba, ella quien le dijo que no era de su propiedad, había sido ella la que dejó claro que estaba harta de que su relación fuese una maratón de discusiones.
Y también fue ella la que dijo la última palabra cuando a su pregunta de “Pero, ¿qué vas a hacer tú sin mí?”, le había contestado, con una calma pasmosa:
- Lo mismo que contigo, pero sin esconderme.
Salió de ese recuerdo al darse cuenta de que las lágrimas estaban rodando por su cara.
Buscó afanosa un pañuelo donde secárselas, pero no lo encontraba.
Justo en ese momento una voz la sobresaltó.
- ¿Qué te pasa?
Levantó la mirada y vio a Jordi, el niño que quería ser conductor de autobuses.
- Nada, es que no encuentro un pañuelo – dijo mientras rompía a llorar.
- No llores. Toma el mío – alargó su mano para darle un kleenex.
Cogió el pañuelo que Jordi le tendía y le sonrió. Entonces él también le sonrió y le dijo:
- Y recuerda si necesitas algo más, dímelo. Los conductores de autobús estamos aquí para ayudar.

Comentarios

Kichiaya ha dicho que…
Aunque el texto es interesante y acertado no preguntaré sobre la identidad de la persona, pero me acaba de sobresaltar una gran emoción de felicidad por Jordi.

Mi madre es profesora de educación especial y da clases a estos chicos, son maravillosos.


Besos Jei!
teillu ha dicho que…
Ojalá todos los autobuseros fueran como Jordi. Bonito texto, Jei, celebro leerte de vez en cuanto textos así!

Y, bueno, el punto y aparte también tiene su normativa... pero vamos, que si así consigues superar el reto y te sacas unos buenos dineros, bienvenidos sean; para otro reto, prueba el texto en verso, jeje

Un besito, y si, a ver si hacemos esa cenita pronto! Mua!
Norma ha dicho que…
Precioso, Jei.

:_)
Labrujamala ha dicho que…
Que bonico jordi, y que recuerdos me trajo :-)

Cuando te diga yo algún día un "a que no te atreves" de los míos, que sepas que será bastante mas complicado ehhh.. juas juas juas


bsitos.
Labrujamala ha dicho que…
rompeque??????? si acaso corazón partío jajaja...

que vaaaaa, no había nada que hechizar, ¿donde se esconderá la gente los jueves? aisss
Sinsentido ha dicho que…
Me ha encantado... "Lo mismo que contigo, pero sin esconderme"
mapiyal ha dicho que…
...cada alma deberia encontrar un conductor de autobuses asi...estoy segura que t� tienes una flota entera, sin duda jei..muy bien.
besazo wapi ( aunque des plantones de cine!! jejeje )
Stoner Queen ha dicho que…
Nothing to say...ya lo habia leido, cuando me lo enseñaste la primera vez y hoy he vuelto a llorar como una tonta otra vez...jooo!

Toy mas orgullosa de ti, macho!!
Muaaa!
Giovanna ha dicho que…
nenaaaa, si eres una artista, coñoooooo ;D

bsssssssssssss
LA DESGRACIÁ ha dicho que…
Tengo una Jordi en casa y a veces se me olvida lo bonita que es la vida a través de sus ojos.
tata ha dicho que…
Simplemente precioso :)

Cada palabra llena de emociones...

muà
iTxaro ha dicho que…
pero .... se te puede retar??? ; )
Blueyes ha dicho que…
Jei, precioso.
Me caes bien, que lo sepas.
Un besin
C ha dicho que…
hola de nuevoo
Irene ha dicho que…
He leído tus otros posts pero no he dejado comentarios. En este no me he podido resistir. Me pareció genial la unión de dos personas sin nada en común en un autobús, pero justamente se habían encontrado en el momento que los dos necesitaban. Jordi se sintió útil ayudando y ella recibió una muestra de humanidad, necesaria para su dolor.
Puede que todos seamos como Jordi en el fondo, que estemos en este mundo para ayudar, aunque aún no sepamos cómo, ni dónde ni a quien.
Esa búsqueda me ralla bastante.
Besos
quentine ha dicho que…
me gusta mucho
Ann ha dicho que…
Precioso el texto.
Me gusta como escribes, en general, la sencillez en la manera de expresarte sin perder contenido. Pero este, en concreto, es precioso.

kss&hgs

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