... por el camino, yo me entretengo (y fin de la trilogía)

Mi paranoia personal acerca de cómo me estaría viendo la gente y qué tipo de imagen estaba dando iba en aumento.
La imagen que me devolvía el espejo de delante de la barra, ¿sería la que yo realmente estaba viendo?
Viéndome desde fuera me resultaba triste, pero yo no me sentía así. En circunstancias normales, me hubiese sentido incómoda con el hecho de que la gente pensara que me habían dejado colgada y me habría ido (hacía ya mucho tiempo) a mi casa. Pero, extrañamente, no me importaba. No me apetecía, en absoluto, irme a dormir (y eso que mi cuerpo y mi mente me lo estaban pidiendo a gritos).
Así que allí seguía. Ya no estaba esperando, me estaba entreteniendo con las reacciones de la camarera y un par de parejas que llevaban, más o menos, el mismo tiempo que yo en la barra. También me divertía con mis propias expresiones faciales ante el espejo.
Ya eran las tres menos cuarto cuando, al fin, decido que me voy.
Después de unos cuantos cubatas, unos cuantos cigarrillos, miradas compasivas, preguntas del tipo "qué haces aquí sola? Déjame que te invite a algo", me levanto de la barra para ir al lavabo, recoger mi chaqueta y volver a casa.
Es entonces cuando suena mi teléfono. Es mi amiga diciendo que ya llega. Me quiero hacer la ofendida, pero la verdad es que paso.
Nada más colgar, me encuentro con otras dos amigas. Increíble, pero cierto.
Ya no me voy. Ya estamos las 4.
Y es entonces cuando caigo en una espiral.
Pedimos otro cubata, pero traiciono a mi vodka y me paso al ron con coca-cola. Vamos a la pista. Sigo bebiendo. Hablo, río, digo tonterías. Sigo bebiendo. Salto, bailo, me mareo, me encuentro mal. Sigo bebiendo. Me presento y asalto a todo ser viviente con el que me cruzo. Sigo bebiendo. Pierdo los papeles hasta límites insospechados. Dejo de beber.

Amanezco en mi cama.
Me duele la cabeza, la espalda, los pies. La resaca de ron es mala.
Intento recordar la noche anterior y tengo lagunas.
A lo largo del día, mi mente me devuelve en forma de flash-back algunos fragmentos.
Recupero parte de la memoria y la consciencia. Y siento náuseas. No quiero recordar más.
Siento que he rozado (por ser benevolente conmigo misma) el patetismo.
El sábado toqué fondo.

Comentarios

Nefer ha dicho que…
Tranquila, si te sirve de consuelo, tod@s hemos pasado por una noche así.Lo malo de algun@s es que al día siguiente se acuerdan de todo...
Melita ha dicho que…
Sí, lo peor de estas anoches es encontrarte en tu cama a una desconocida.
No tocaste tanto fondo.

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