Morbo

Llego al restaurante donde ya está mi amiga (¿tu ligue, novia?) esperándome. Tú todavía no has llegado.
"Llegará más tarde" me dice. "Ya verás como te va a encantar".
Tomamos una cerveza mientras llegas y nos ponemos al día. Ella me va explicando cosas sobre ti.
Llegas, por fin, con aspecto cansado, pero con actitud distante y altiva.
Nos presentan y con tu acento argentino me dices "he oído hablar mucho de ti. Por fin te pongo cara".
Ella es quien lleva las riendas de la conversación durante la cena, mientras te descubro, un par de veces, mirándome fijamente, como observándome. Aunque lo intento, no puedo mantenerte la mirada.
El alcohol y la camarera pánfila (que se convierte en objetivo de nuestros comentarios ácidos) ayudan a que nazca la complicidad. "Sois lo peor", dice mi amiga (¿tu ligue, novia?). "Si es que sois iguales". Tu mirada ya no me incomoda.
Salimos del restaurante y nos vamos a tomar algo.
Hace calor, así que empezamos a quitarnos las capas de ropa que llevamos para protegernos del frío y observo como, al quitarte el jersey, arrastras la camiseta que llevas debajo dejando al descubierto un tatuaje que te rodea la cadera.
Mi amiga (¿tu ligue, novia?) se va al lavabo.El volumen de la música del local provoca que tengamos que acercarnos para hablar.
"¿Viste mi tatuaje?", me dices. Te contesto afirmativamente y te levantas la camiseta para volvermelo a enseñar.
"¿Hasta dónde llega?", te pregunto. Me sonríes mientras pareces pensarte la respuesta. Finalmente, te bajas ligeramente el pantalón para enseñarme el final del dibujo.
Me doy cuenta de que estamos muy cerca e instintivamente miro en dirección al lavabo mientras me separo un poco de ti.
"¿Te gusta el tatuaje?", me preguntas.
"Sí. ¿Significa algo?"
Vuelves a acercarte para explicarme que son símbolos de antiguos indígenas o eso me parece entender, porque mis sentidos empiezan a concentrarse en tu boca que está muy cerca de mi oreja, en tu voz que me llega como un ronroneo y en el olor que desprende tu cuello, del que me separan pocos centímetros.
"El tacto es muy suave. ¿Querés tocarlo?".
Esa frase me devuelve a la realidad. Mi cabeza grita no, pero ya has cogido mi mano y la has llevado a tu vientre. Recorro, con tu mano sobre la mía, el tatuaje mientras miro en dirección al lavabo para descubrir que ella vuelve.
Siento que mi corazón se acelera y noto la sangre subiendo a mi cabeza.
Consigo reaccionar a tiempo y librarme de tu mano antes de que llegue.
"¿Te encuentras bien?", me dice. "Estás roja".
"No. Me voy a casa", le contesto.
Cojo mis cosas y me despido.
Mientras me dirijo a la puerta apresuradamente, me doy cuenta de que me he dejado el tabaco. Me giro y os veo. Os estais besando.
Vuelvo hacia la puerta, ya más calmada y me sorprendo al reconocer que toda la situación me ha dado morbo.

Comentarios

tartarugueta ha dicho que…
carai jei, veo q estás divertida ;). gracias por tus consejos :)
Anónimo ha dicho que…
Nefer:Y tanto que es para darte morbo...
Dammed queen ha dicho que…
qué peligroso es el morbo..
;-)

la última vez que alguien me dió morbo, morbo, morbo de verdad...
acabó todo como el rosario de la aurora...

por cierto, me gusta tu blog..
Latido ha dicho que…
Buah, acaba d darme morbo hasta a mi...
Oye, tu vives muy cerquita de aqui, a ver si un dia quedamos las 4 para cenar...jajaja
Un saludo
Eyes ha dicho que…
Jajajaja, y te fuiste x patas?
Yo creo q a la otra la tenias cm una moto, xq si en seguida se pego a la otra....
Volvere x aqui
Jei ha dicho que…
Tartarugueta: en ese momento estab tan tensa que no me pareció divertido, la verdad.
Nefer: como han dicho el morbo tiene mucho peligro y yo añado que puede ser adictivo, verdad?
Dammed Queen: no sé por qué, pero suele pasar con esas situaciones.
Latido: pues tendrás que conformarte con que seamos 3 pq, me temo, que la argentina viene y va ;)
Eyes: pues sí, reconozco que me rajé un poco, pero es que la amistad, todavía, la respeto.

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