El mundo gira... incluso sin mi

Todos tenemos nuestro ego y yo no iba a ser menos.
Como buena egocéntrica, me gusta que la gente piense en mí, despertar algún sentimiento y si es bueno, pues mucho mejor.
La pena es que no siempre es así y, joder, cómo me molesta eso!!

Y sé que, afortunadamente, hay gente a la que quiero, que forma parte de mi vida, que me cuidan y me quieren. Y desde luego, seguiré cuidando a toda esa gente para que siempre (y siempre que dependa de mí) eso se mantenga y siga siendo así.

Pero hoy mi lamento o más bien mi rabia, mi rabia de niña caprichosa, se dirige a quiénes ya no saben nada de mí y no les importa lo más mínimo.
He sentido ganas, lo confieso, de mandar mails, sms o hacer llamadas a todas esas personas que han pasado por mi vida y fueron importantes para mí, simplemente para que se acordaran de mí. Para que recordaran el tiempo en el que yo estaba presente en sus vidas y lo que sentían por mí.
Vamos que he tenido un ataque de egocentrismo en toda regla.
Claro que también es un ejercicio de ilusionismo, porque quién me dice a mí que sentían por mí lo que yo me creo (no me llames ilusa porque tenga una ilusión).
Aunque por qué no.
Pues anda que no soy yo nadie cuando me creo la hostia.

Comentarios

Melita ha dicho que…
Claro, eso te pasa por haber jugado tanto con el yo-yo de chica.

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