Cómo lo digo

A veces soy idiota.

Hay días como el de hoy que la vida me supera, me pasa por encima y necesito ayuda.
Y me doy cuenta de que no sé pedirla.
Me rallo y pienso que a la gente no le interesan mis problemas, que aunque les interesasen tampoco podrían ayudarme, así que no digo nada. Me como mi pena yo solita.

Hoy mi abuela, mi yaya, nos ha dado un susto.
Está en el hospital.
Se ha levantado sin poder hablar y sin reconocernos.
Todos estábamos nerviosos y yo he intentado ser fuerte. He intentado no pensar en lo peor, he intentado estar tranquila mientras llamaba a mi madre para decírselo, no quería alarmarla demasiado... Pero no he podido.
Y cuando estaba sola he llorado y sigo teniendo un nudo en la garganta aunque ya sepamos que está estabilizada.
Y me duele la espalda, el cuello, la cabeza, los ojos, porque no quiero llorar.
Porque me siento culpable por haber dejado que pasaran los días para ir a verla.

Hoy solo he querido llorar en los brazos de mi madre, de un amigo, de alguien que me dijese que no pasa nada, que no importa si no soy fuerte.
Hoy necesitaba mimos y no los he sabido pedir.

Comentarios

Melita ha dicho que…
Hemos hablado de sueños y parecías bien. ¿ Qué tengo que hacer para que te des cuenta que estoy aquí ?.

Entradas populares