Descubriéndome

No me gusta mentir.
Me agota.
Y siempre me ha costado disimular.
¿Será por eso por lo que soy una mala jugadora de póker?

Me incomoda quedar con gente a la que quiero o que me importa y no poder ser yo misma, sino que tengo que mantener la imagen que tienen de mí.
Me supone un esfuerzo tener que ocultar ciertos sentimientos o inventarme historias para justificar dichos sentimientos.

Me estoy empezando a cansar.
Y cuando me siento cansada todo me resbala y termino por rendirme en cualquier juego.
Y este del engaño (o auto-engaño) no va a ser la excepción.
Así que terminaré por dejar de mentir o más bien dejaré de ocultar la verdad y me expresaré como me sienta, independientemente del miedo que me puedan dar ciertas etiquetas, porque en esencia siempre he sido yo.
Y al fin y al cabo, no hay más ciego que aquél que no quiere ver.

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