Yo quería

- ¿Me quieres? - preguntó.

- ¿Qué? - contestó ella sin ni siquiera apartar la vista de la tele.

- ¿Que si me quieres?

- Y ¿a qué viene eso ahora? - le contestó esta vez dirigiéndole una curiosa mirada.

- Pues a nada. Solamente quiero saber si me quieres.

- ¿Y tú que crees? - había conseguido captar su atención y parecía divertida con la situación.

- ¿Cómo que qué creo? - su tono empezaba a impacientarse.
- Sí. Que qué opinas, qué crees, qué sientes, ¿crees que te quiero?

- Pues … sí. Creo que me quieres, ¡pero ese no es el tema!

- ¿Cómo que no es el tema? - ya no podía disimular la sonrisa - . Pensaba que querías saber si te quería.

- Sí, pero quería que me lo dijeras tú, quería oírlo de tu boca … Es igual, déjalo.

- Pero, vamos a ver, venga no te enfades - le dijo mientras se acercaba cariñosa - ¿Qué querías que te dijera?

- Pues eso …

- Venga, no remolonees. Yo sé que no te conformas con cualquier cosa.

- Pues … que te gustaría parar el tiempo cuando nos miramos y quedarnos así, como ahora, abrazándonos y parar los momentos cada vez que tú te vas y … no sé … A veces, siento tantas ganas de escarbar dentro de tu alma para saber qué es lo que sientes tú, siempre tan hermética, y saber si sientes lo mismo que yo. Yo, que cambiaría el mundo para poder tenerte solo para mí y que siempre fueses mía … Eso me hubiera gustado escuchar, eso quería.

- Pues eso - le abrazó con fuerza -. Tú siempre has hablado mejor.


Y así se acabó la conversación. Una vez más, su disertación se había convertido en una nueva declaración de amor, mientras se había vuelto a quedar sin escuchar de su boca lo que quería.

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