Paula

Paula es una chica preciosa.
Vive en Miami, pero nos encontramos en Nueva York.
Nos acabamos de conocer, pero se preocupa por mí. Se ofrece a buscar una farmacia para comprarme un jarabe.
Prefiero que se quede para hacerme compañía. Se lo pido. Se queda.
Hablamos sobre la ciudad. Motivo por el que estamos aquí. Coincidimos: ¡vacaciones!
Le pregunto sobre lo que más le ha gustado y lo que más le ha sorprendido de la ciudad. Todo le ha encantado y me habla sobre su visita de hoy al Museo del sexo.
Se ruboriza mientras imagina la cara que pondría su madre si se enterase.
Nos reimos.
Paula sólo tiene 21 años y sus ojos se iluminan mientras explica todo lo que ha visto de la ciudad.
Me sorprendo porque ha venido sola. Le cuento que yo, con su edad, incluso ahora con la que tengo, me veo incapaz de realizar un viaje así sola. Me hago más consciente de mis miedos.
Me explica que ha tenido que espabilarse desde pequeña.
Me cuenta por qué se vino con su madre y su hermano a Estados Unidos desde Colombia cuando ella sólo tenía 16 años.
Pidieron asilo político cuando a su padre le pegaron una paliza y su familia estaba amenazada de muerte.
Estoy impactada. No me atrevo a preguntarle los motivos. Sé que en Colombia hay problemas políticos y sociales, pero conocer a una persona que vive esos acontecimientos en primera persona, me hace avergonzarme de mi ignorancia y de mi empecinamiento en querer seguir en esa inopia (como si el no querer saber de los problemas, hiciese que desapareciesen).
Le pregunto por su situación actual.
Me explica cómo cambió todo a raíz de los atentados del 11-S.
Se paralizaron todos los trámites burocráticos y empezaron de cero los plazos para las admisiones.
No entiendo muy bien la situación.
Me explica que los trámites para la petición de asilo político oscila entre 3 y 5 años. Y que, una vez realizada la petición, el plazo de respuesta es también de unos 5 años.
Ella todavía está en el proceso de tramitación y no puede salir del país hasta que su situación se resuelva.
Alucino. Eso supone que puede llegar a estar sin salir de Estados Unidos ¡hasta 10 años!
Paula lo sabe. Sus ojos se han apagado. A Paula le gustaría conocer Europa y viajar por medio mundo, pero eso tendrá que esperar. Sabe que está enjaulada. Una jaula muy grande, pero jaula al fin y al cabo.
De repente, deja de tener sentido sentirme desgraciada, mis dolores físicos y de "alma" desaparecen.
Me pregunta sobre Barcelona. Quiere que se lo cuente todo. Quiere que recorramos juntas todos los rincones de mi ciudad.
Se acuesta a mi lado y cierra los ojos. Nos disponemos a viajar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
que bonitooo....nena me los he leido toditos....ya me sabía el cuento de los pozos...siempre hay que hacer sitio pa tó!
besiños wapa!
Anónimo ha dicho que…
este usuario anónimo es nuestra amiga, la ninfocaxondi...., lo he sabido pq como siempre escribe con puntos....., jejej

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