Aclara mi deseo de futuro

Llevo un tiempo a oscuras.
Caminando entre sombras por el agujero donde un día decidí instalarme.
Aquí, en este agujero, en mi madriguera, me siento protegida.
Es pequeño, pero acogedor. Ya casi me atrevo a decir que conozco todos sus rincones.
Es un agujero indiviual. No hay sitio para nadie más.
Por supuesto que, de vez en cuando, permito visitas, pero nunca que se queden por mucho tiempo. Si no, me sentiría invadida.
Sé que de esta manera estoy a salvo.
También sé, porque me lo han dicho muchas veces, que metida en mi agujero me pierdo muchas cosas. Es verdad que mi agujero me resguarda de la lluvia, pero también que, si no salgo nunca de él, no disfrutaré del sol.
Mi agujero, como todos los filtros, cumple su función, pero no garantiza el éxito.
¿Por qué? Porque has llegado tú.
Tú, que ni siquiera has querido entrar en mi agujero, que estás obligándome, sin pretenderlo, a salir de él, a sentirme expuesta, a darme cuenta de que mi agujero se me ha quedado pequeño...
Ahora me siento confundida. No sé qué hacer.
Salgo de mi agujero y me expongo, aún sabiendo que tú no vas a estar ahí para apoyarme, o sigo aquí, en mi mundo seguro y predecible...
Quizá si tú me ayudaras. Si me dejaras comprobar si puedo llegar a ser la persona que intuyo cuando me veo en tus ojos...
Es por todo esto que te pido a ti: ¡Aclara mi deseo de futuro!

Comentarios

Entradas populares