Amor multimedia (II)

- Vamos, coge el teléfono.
- Eo, soy yo. ¿Sabes quién me ha vuelto a escribir?
- ¡Correcto! 1.000 puntos pa´ mi niña.
- Pues lo de siempre, que si soy muy importante para él, que no sabe cómo recuperarme, que debió hacerme mucho daño para ahora tratarle así... ¿Eh?...
- ¡Y yo qué sé de qué daño habla! Debe ser la historia que se montó en su cabeza cuando rompimos. Pero, ¿sabes qué es lo mejor? El tío se piensa que cuando me lié con él en mi casa...
- Sí que te lo había dicho, ¿no te acuerdas?...
- ¡Que sí que te lo dije tía!... Bueno, es igual, que no me interrumpas. Que se plantó en mi casa y me dio pena y como se puso tan pesado, pues...
- ¿Qué quieres? ¡Ya me conoces! Vale, vale, se me fue la olla. Pues bueno, la cuestión es que se piensa que lo hice porque todavía siento algo por él.
- ¡Pues claro que no siento nada por él!
- Es lo que voy a hacer. Le escribiré un e-mail que se lo deje bien clarito.
- Bueno, nos vemos esta noche. Un besito guapa.

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“Tiene un mensaje de correo nuevo en su bandeja de entrada”

Hola, soy yo. Recibí tu e-mail del viernes. Me ha dado en qué pensar.
Verás, yo ya sé que soy importante para ti. En su día tú también lo fuiste para mí. Pero eso ya se acabó. Nuestra historia es eso, historia.
Y, de verdad, no pretendo hacerte daño. Si no te contesto es porque creo que no tenemos nada más de qué hablar.
En cuanto a lo de la noche en mi casa, para mí fue un punto y final, y así es como deberías tomártelo tú también. Al fin y al cabo, ya sabes que lo fácil siempre es volver a caer.
No me importa que me llames, más adelante, cuando esto se haya calmado un poco, ¿quién sabe? Quizá podremos volver a ser amigos.
Besos.


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