Amor multimedia (I)

“Introduzca la contraseña:”.

Aquí estoy, una vez más, son casi las dos de la madrugada, viernes y yo delante de un ordenador. Preparándome para escribir un e-mail que, por fin, te haga entender lo importante que eres para mí.

¡Qué tonto! Estoy nervioso... ¡Cómo si fuese la primera vez que te abro mi corazón, verdad!... No sé, es distinto, hace tiempo que te pareces poco a la persona que conocí y, aún así, mírame. Sigo aquí, intentado saber si puedo recuperar lo que un día tuvimos.

Me gustaría tanto saber en qué me he equivocado. Aunque lo cierto es que debí hacerte mucho daño. Supongo que se debe a eso la frialdad de tus respuestas. Muchas veces tus e-mail me hacen daño. No sé si es eso lo que quieres, pero si es así, lo consigues.

Y yo pido tan poco de ti. Me gustaría que cogieses mis llamadas, que pudiésemos hablar, que me dejases entender que es lo que tú sientes. Al fin y al cabo, algo debes sentir aún. La última vez que nos vimos, acabamos en tu cama ¿lo recuerdas? Y no hace tanto tiempo de eso.

Dime algo, contesta, no me dejes con esta angustia.

Un beso.

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