Sin asunto


Hola de nuevo. Otara vez aquí. Como veis hace días que tengo abandonado este blog.
Y no, no es como las otras veces. No es que esta vez no tenga historias que contar, cosas sobre las que escribir u opinar. Esta vez es distinto.
He estado de vacaciones, pero esa no es la excusa. De hecho, me ha proporcionado historias sobre las que escribir, aunque también emociones que me han hecho reflexionar... Pero ese es otro tema del que ahora no quiero hablar.
Tampoco es que no tenga ganas de escribir. Afortunadamente para mí, por fin he conseguido que el escribir sea, como dice mi madre, como el comer y el rascar, que todo es empezar.
Por tanto, tengo historias, reflexiones y ganas de escribir. El problema es que de lo que no tengo ganas es de escribir sobre mí.
Me motiva más inventar diálogos de personajes que no existen o que, tal vez, solo existen en mi cabeza. ¿Se me permite hacerlo? (Silencio)
¡Qué tontería! ¿A quién pido permiso?¿Acaso hay alguien al otro lado?
Al fin y al cabo, no soy como mi admirada Gi que, con sus canicas de colores, llena los primeros minutos de mi llegada al trabajo y que, con sus historias, reales o no, muestra fragmentos de su persona y de su vida y así nos tiene, a su legión de fans entre lo que me incluyo, esperando el siguiente capítulo de su aventura.
En fin, no hay más que hablar. Está decidido. No me apetece mirar dentro de mí.
Abro un paréntesis, hago un “kit-kat” de mi persona, para ordenar pensamientos y emociones, para contaros por ejemplo, de qué forma me ha afectado mi viaje a Nueva York.


Escuchando solo mi cabeza, que no me deja dormir y son las 2 de la mañana.

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