Tempus fugit


Hoy he recibido otra de esas "bonitas" cadenas de mail que tienes que reenviar si no quieres que toda la mala suerte del mundo caiga sobre tu persona. ¡Pero si la mala suerte es que te llegue ese tipo de mail!... ¡Con lo supersticiosa que soy yo!
Y claro yo, por no hacerles la misma putada a mis amigos, pues no lo reenvío. Así que ya tengo excusa para todo lo que me sale mal.
Aunque bueno, he de reconocer que algunas dicen cosas que están bien y que, si no fuese por el párrafo final del reenvío, serían unos mail geniales para concienciar y/o subir el ánimo. Como por ejemplo el siguiente que, como se acerca mi cumple, me ha hecho pensar.
La cosa va más o menos así. Imagínate que existe un banco que cada mañana te ingresa en cuenta 86.400 ptas., pero que ese mismo banco retira de tu cuenta lo que no has gastado al final del día. ¿Qué harías? Supongo que lo que todos, ¿no?. Retirar todo el dinero antes de que termine el día.
Pues bien, resulta que ese banco existe. Se llama TIEMPO. Cada mañana nos ingresa 86.400 segundos y cada noche da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayamos invertido en algo provechoso. Si no usas tu saldo durante el día, tú eres el que pierde. No hay marcha atrás. Debes vivir el presente con el saldo de hoy.

Sí señor, que verdad más irrefutable. Así que ya sabes, ¿qué estás esperando?

Escuchando "What you're waiting for?" de Gwen Stefani

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