viernes, julio 08, 2016

Incoherencias

Es curiosa la vida.
Soy curiosa en mis sentencias.
Cuando he tenido alguna de esas conversaciones en pareja del "Y si..." siempre he afirmado algo que luego ha resultado no ser cierto. Pero no soy la única que no hace lo que dice.

Y es que cuando mi pareja del momento ha planteado el "Y si lo dejásemos, ¿seríamos amigas?", yo siempre he dicho que no. A lo que ellas siempre me han contestado lo mismo: "Pues yo voy a quererte siempre y siempre voy a querer que formes parte de mi vida".

Ya ves, todo mentira.
Luego la que se ha quedado colgada queriendo(las) y queriendo saber de ellas he sido yo, mientras que ellas... si te he conocido, no me acuerdo.

miércoles, julio 06, 2016

Radicalmente feminista

Para este verano he escogido llevar una bolsa obsequiada en las Jornadas Radicalmente Feministas, que se celebraron hace un mes en Barcelona.

Algunos me miran y acto seguido repasan mi cuerpo mientras sonríen, como si pensasen que al no cumplir con las normas corporales heterosexistas, estuviese justificado ser feminista. Otros y otras, tuercen el gesto. 

He estado escuchando, como de costumbre, la radio de camino al trabajo y hablaban de una Youtuber/Influencer famosa catalana. Más bien hablaba una chica, mientras las voces masculinas del programa desconocían quién era la susodicha, hasta que han debido poner uno de sus vídeos y la han visto. Entonces han soltado: "ah, pues está buena." No había más que hablar, poco importaba que hacía, a partir de ese momento, como estaba buena, ya les interesaba el tema.

Luego, al llegar al curro, el comercial me contaba que había una dependienta nueva en una tienda y que el dueño le había dicho que él siempre contrata a la tía con las tetas más grandes, luego ha mirado mi bolso y me ha dicho que no hace falta ser Radical, que los radicalismos son malos.

- Tienes razón - le he dicho -, pero créeme es necesario ser radicalmente feminista, porque el mundo es radicalmente machista.

jueves, junio 30, 2016

Dificilmente enamorable

Una vez me sentí atraída por una mujer más mayor que yo.
Tampoco es que la diferencia de edad fuese abismal, no llegaba a la decena y yo andaba cerca de la trentena, pero para ella pareció serlo.
Quizá fuese una excusa porque realmente yo no le gustaba lo suficiente, o quizá fuese una excusa para disfrazar su miedo.
Por aquél entonces yo no tenía miedo y hablo de ese miedo al amor, a que no te hagan, o más bien te vuelvan a hacer, daño. Yo era muy inocente - no sé si el tiempo verbal utilizado debería estar en pasado - y no tenía ninguna herida mal cicatrizada. Simplemente tenía ganas de vivir todo lo que me estaba pasando: tontear, gustar, jugar, sentir...
La cosa acabó como suelen acabar (o solían) mis historias: donde dije digo, digo Diego y la que "estaba confundida" o había malinterpretado las señales era yo. Sí, aunque las señales fuesen tocamientos no amistosos o el envío de una foto con la mano en la entrepierna con el texto "3,2,1 cerrando los ojos...". Las señales, qué jodidas.
En fin, que aquella mujer, en una de nuestras innumerables conversaciones, un día me dijo que éramos iguales, que nos dejábamos seducir rápidamente, pero que éramos difícilmente enamorables.
A mí aquello me dejó flipada porque durante un tiempo llegué a pensar que es verdad que nunca encontraría a alguien que me enamorase.
Con el tiempo, entendí que quizás era una manera de decirme que ella no sentía amor por mí.
También con el tiempo me enamoraron y sentí tanto dolor que casi hubiese preferido que hubiera tenido razón.

lunes, junio 27, 2016

Daños co-electorales

Después de un fin de semana relajado y maravilloso, nunca pensé que anoche acabaría tan mal.
He dormido poco, con el sueño muy ligero y me he levantado sin ánimo alguno y sintiendo que el cuerpo me pesaba toneladas (y no tiene que ver por los excesos con la coca de Sant Joan).

He descubierto que la política también puede partirte el corazón.
Ha sido como una ruptura que no te esperas, cuando te dejan cuando estás más enamorada, sin sospechar nada, sin verlo venir.

Hoy me siento menos libre y más triste, pero...
... soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie.

viernes, junio 17, 2016

Difícilmente fácil

Lo fácil es enamorarse, al menos una vez en la vida, de esa manera irracional que te ciega, y darlo todo como si no hubiese un mañana.
Lo difícil es darte cuenta que amores así te destruyen y te rompen algo por dentro que nunca más recuperarás.
Lo fácil es perder los papeles o hacer el ridículo cuando creemos que el ROMANTICISMO es la gasolina que mantiene la llama del amor.
Lo difícil es entender que el amor no todo lo puede.
Lo fácil es creer que el amor durará para siempre.
Lo difícil es asumir que la rutina lo hará todo estallar por los aires.
Lo fácil es quererme.
Lo difícil es que te mueras por mis huesos.